La conocí en Roma.Lejos de todo.A la distancia de hasta
uno mismo.Y creí que el mundo se hacía pequeño sólo para
encontrarla.Para que simplemente pudiéramos caminar por
una Venecia iluminada de estrellas en una noche mágica.
Pero no se dejó ser así.Y todos los besos que a labios
abiertos nos dábamos, y todas esas caricias que a poros
silenciosos hacíamos gritar, se vuelven como melódias de
una vieja canción.
Ahora, los días nos separan por esas cosas de la vida.